Nanita, tan devota de la Virgen que era, siempre rezando el Santísimo Rosario diariamente, se alegraría mucho hoy con motivo de María Auxiliadora. A nuestra madre celestial pedimos que interceda por todos nosotros, y a mi abuelita hermosa, que desde allá pida por nosotros hasta que podamos reunirnos todos en la morada celestial.

Haz, ¡oh María Auxiliadora! que todos permanezcamos reunidos bajo tu maternal manto; haz que en las tentaciones te invoquemos con toda confianza; y en fin, el pensamiento de que eres tan buena, tan amable y tan amada, el recuerdo del amor que tienes a tus devotos, nos aliente de tal modo, que salgamos victoriosos contra el enemigo de nuestra alma, en la vida y en la muerte, para que podamos formarte una corona en el Paraíso. Así sea
No hay comentarios:
Publicar un comentario