sábado, 31 de octubre de 2009

Mireyita

Nanita, me imagino lo contenta que estás esta semana! Ya Mireyita está contigo, lo cual fue tu deseo desde antes de tu partida. Ahora nos han dejado solitas! Nos hacen mucha falta, sentimos la ausencia de las dos todos los días y estamos muy tristes. Pero sabemos que la voluntad de Dios fue que ya ustedes estuvieran juntitas, para toda la eternidad.
Nanita y Mireyita, por favor pidanle a Dios que nos de fortaleza para vivir la ausencia de ustedes. En especial a Rosarito, que estaba tan pendiente de Mireyita y su vida giraba alrededor de ella. Guíennos con su mirada desde el cielo, donde esperamos volver a estar juntas algún día.

domingo, 4 de octubre de 2009

Al año y medio de tu partida

Nanita,

Han pasado ya dieciocho meses desde que volaste al Cielo. Todos los días te recordamos, Mami y yo muchas veces hablamos de tí y recordamos anécdotas tuyas. Y nos alegramos, Nanita, al mismo tiempo que nos entristece pensar en tí y saber que no podemos conversar contigo. Me hace mucha falta la bendición que me dabas todos los días antes de salir de la casa, que me hacía sentirme segura y protegida. Pero sé que desde el Cielo nos miras y también pides a Dios por nosotras, como hacías todos los días desde tu habitación, con el rosario en la mano.

Nanita, un amigo muy querido ha fallecido esta semana, y quise dedicarte unas palabras que se leyeron el día de su funeral. Dichas palabras me hicieron recordarte mucho, pensar en tí y en Dios y en el amor que nos rodeó mientras estuviste con nosotras.

No llores si me amas.
¡Si conocieras el Don de Dios y lo que es el Cielo!
¡Si pudieras oír el cántico de los Ángeles
y verme en medio de ellos!
¡Si pudieras ver con tus ojos los horizontes,
los campos eternos y los nuevos senderos que atravieso!
¡Si pudieras, por un instante, contemplar como yo,
la belleza ante la cual los astros palidecen!
Créeme: cuando la muerte venga a romper tus ligaduras
como ha roto las mías y,
cuando un día que Dios ha fijado y conoce
tu alma venga a este cielo en que te he precedido,
ese día volverás a verme y encontrarás mi corazón que te amó
y te sigue amando, con todas las ternuras purificadas.
Volverás a verme
pero transfigurado y feliz de la Luz y de la Vida,
bebiendo a los pies de Dios
un néctar del cual nadie se saciará jamás.
Por eso, no llores si me amas.