domingo, 27 de abril de 2008

Ayer...

Nanita, ayer fue mi cumpleaños. Uno más de los tantos que ya tengo encima, qué horror.
Pero ayer fue diferente, porque ya no estás con nosotros.

Al mismo tiempo que agradezco a Dios el hermoso regalo de haberte tenido con nosotros durante tantos años, y la inmensa misericordia que nos mostró al llevarte de la forma en que lo hizo... me hiciste muchísima falta ayer. Y es que no me gusta pensar, Nanita, que ya no estás rezando diariamente por mí. Que ya no me vas a dar tu bendición al salir de casa. Que ya no te podré preguntar todos los días, "¿Nanita, cómo amaneció?" ni voy a escuchar tu vocecita responderme "Bien, y usted?"

Tu sonrisa y tu optimismo me hacen mucha falta. Ese don que Dios te dio, de ver siempre todas las cosas como si fueran bonitas. De perdonar a todos! ¿Y cómo se hace eso?

También Chris cumplió un añito, Nanita. Y yo sé que a ella le haces mucha falta también, porque solo tú la acompañabas en las mañanas. Ahí se quedaban las dos en la cochera viendo para afuera, y a ella le encantaba echarse debajo de tu silla a jugar con alguno de sus juguetillos, pero ¡cómo no iba a sentirse acompañada! Si estar con Nanita era lo más lindo del mundo. ¡Cuántas veces lo hicimos de chiquillas! Y es que saber que estabas con nosotros nos daba ese sentimiento de seguridad, de que nada iba a pasarnos porque tú estabas ahí.

Seguro Chris y Blo se preguntan, ¿qué se hizo la abuelita? ¿Dónde andan tus pañuelitos? Que siempre dejabas caer y alguno de ellos los pescaba, ay no, ¡no! ¡No moleste a la abuelita, a la abuelita no! Decía Mamá Rosario. Y ¿para dónde se fue la abuelita?

Nanita, ¿la verdad? Es que yo también quisiera que alguien me contestara esa pregunta. Te extraño mucho.....

No hay comentarios: