Nanita, ayer fue mi cumpleaños. Uno más de los tantos que ya tengo encima, qué horror.
Pero ayer fue diferente, porque ya no estás con nosotros.
Al mismo tiempo que agradezco a Dios el hermoso regalo de haberte tenido con nosotros durante tantos años, y la inmensa misericordia que nos mostró al llevarte de la forma en que lo hizo... me hiciste muchísima falta ayer. Y es que no me gusta pensar, Nanita, que ya no estás rezando diariamente por mí. Que ya no me vas a dar tu bendición al salir de casa. Que ya no te podré preguntar todos los días, "¿Nanita, cómo amaneció?" ni voy a escuchar tu vocecita responderme "Bien, y usted?"
Tu sonrisa y tu optimismo me hacen mucha falta. Ese don que Dios te dio, de ver siempre todas las cosas como si fueran bonitas. De perdonar a todos! ¿Y cómo se hace eso?
Pero ayer fue diferente, porque ya no estás con nosotros.
Al mismo tiempo que agradezco a Dios el hermoso regalo de haberte tenido con nosotros durante tantos años, y la inmensa misericordia que nos mostró al llevarte de la forma en que lo hizo... me hiciste muchísima falta ayer. Y es que no me gusta pensar, Nanita, que ya no estás rezando diariamente por mí. Que ya no me vas a dar tu bendición al salir de casa. Que ya no te podré preguntar todos los días, "¿Nanita, cómo amaneció?" ni voy a escuchar tu vocecita responderme "Bien, y usted?"
Tu sonrisa y tu optimismo me hacen mucha falta. Ese don que Dios te dio, de ver siempre todas las cosas como si fueran bonitas. De perdonar a todos! ¿Y cómo se hace eso?
También Chris cumplió un añito, Nanita. Y yo sé que a ella le haces mucha falta también, porque solo tú la acompañabas en las mañanas. Ahí se quedaban las dos en la cochera viendo para afuera, y a ella le encantaba echarse debajo de tu silla a jugar con alguno de sus juguetillos, pero ¡cómo no iba a sentirse acompañada! Si estar con Nanita era lo más lindo del mundo. ¡Cuántas veces lo hicimos de chiquillas! Y es que saber que estabas con nosotros nos daba ese sentimiento de seguridad, de que nada iba a pasarnos porque tú estabas ahí.Seguro Chris y Blo se preguntan, ¿qué se hizo la abuelita? ¿Dónde andan tus pañuelitos? Que siempre dejabas caer y alguno de ellos los pescaba, ay no, ¡no! ¡No moleste a la abuelita, a la abuelita no! Decía Mamá Rosario. Y ¿para dónde se fue la abuelita?
Nanita, ¿la verdad? Es que yo también quisiera que alguien me contestara esa pregunta. Te extraño mucho.....
No hay comentarios:
Publicar un comentario